- Lucy, ¿Qué te ha pasado? ¿Cómo es que llegas tan tarde? Casi es la hora de entrar, siempre estamos aquí afuera fumando unos porros.
Sí, como veis, esa era yo. La mala, la rebelde. Cada día entraba con menos ganas de estar allí adentro, millones de veces se me había pasado por la cabeza faltar a clase, pero en el instituto ya me tenían fichada y estaba ultra mega vigilada.
- Chicas, perdonarme.
- Te has quedado dormida ¿verdad?
Como deseaba decirles que había tenido una pesadilla, como quería decirles la verdad, pero ellas no me entenderían, no eran como ÉL, mi mejor amigo.
- Si, es que mi despertador no ha sonado. Pero bueno vámonos a clase o nos pondrán falta, y mi madre me matará.
Entramos como si fuéramos las reinas, quizás nos lo teníamos demasiado creído pero es que ya era como decirle, una rutina, entrar al instituto, todo el mundo nos miraba, nos decía lo guapas que íbamos. Sí, nosotras éramos esas, las niñas populares. Todas las chicas querían ir con nosotras, pero nosotras ya éramos un grupo y no pensábamos aceptar a nadie más, o por lo menos no por ahora. Se nos acercaron unos chicos, Mikel, Marc y John. Nuestros mejores amigos. Supongo que nuestros mejores amigos porque eran los populares como nosotras y por eso nos habíamos juntado con ellos. Ellos jugaban al futbol y nosotras éramos sus animadoras. Nos dividimos, yo me fui con Mikel y John a biología, nosotros habíamos escogido el científico biosanitario, Marc y Nuria habían escogido el científico técnico, para hacer ingeniería y arquitectura, y Carla el humanístico social, para hacer periodismo. Supongo que lo elegí porque mi madre siempre quiso que hiciera medicina, pero claramente lo que a mi me gustaba era cantar y tocar el piano, supongo que eso ella no lo entendía, no lo veía como un trabajo profesional, sino que lo veía como una afición. Me senté en la última fila con un chico que solo mirarme ya sabía que algo mal iba. [...]
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