jueves, 2 de febrero de 2012

De esas...

De las que se levanta temprano para pintarse los ojos, de las coquetas, de las que se quieren a pesar que el espejo diga: ¡hoy no! De las non-stop, de las que creen que siempre recoges lo que siembras. De las que no tienen límites, porque su límite es el cielo. De las que se arriesga y no tiene miedo a perder. De las que ponen por delante a los amigos, antes que a su propio corazón. De las de “est ...oy mal pero sonrío porque llorar es demasiado fácil”. De las que no caen, sino tropiezan. De las que no pueden parar de abrazar, besar y mimar. De las que o todo o nada. De las que duermen con el móvil bajo la almohada por si el príncipe llama. De las que leen, de las que escriben, de las que componen. De las de sábado eléctrico y domingo perezoso. De las que pasean, de las que cantan y no tararean. De las que bailan y sueñan. De las que tienen miedo a ser queridas pero quieren sin miedo. De las que sonríen tontamente cuando les envías un sms bonito. De las que nunca te fallan, de las que tienen tanto orgullo que éste le dice, pide perdón. De las que se enfurruñan cuando no los haces caso, pero nunca dejarán de quererte. De las que aprenden de los errores, pero ¡qué coño!, vuelven a equivocarse. De las de risa tonta y ataques de charlas trasnochadas. De las que toman café pero que no sea del Starbucks. De las que comen por que les gusta comer y no se privan de nada. De las que se enamoran con una mirada y se pierden con una sonrisa. De las que quieren sin querer. De las que nunca te olvidas. De las que dejan huella, pero es una patita tímida. De las que no se avergüenzan, de las que no se intimidan, de las que no desconfían porque “todos somos buenos hasta que se demuestra lo contrario”. De las de física y química. De las compradoras compulsivas. De las que primero dan el corazón y luego un regalo. De las preciosas, de las que enamoran cuando se ponen rojas. De las que cambian el mundo con una sonrisa. De las que te hacen ser mejor persona… De las que son irrepetibles, únicas y maravillosas. De las que sólo hay una, Laura Cisneros.

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