Pensaba que no me volvería a sentir así, que las cosas no tendrían un buen final. Pero es que creo en ellos, y ¿qué pasa? Soy feliz y nadie puede sacarme eso. Nadie puede sacarme mi felicidad, ni mi libertad, ni tan siquiera mis ganas por ir a por el mundo. Tengo esas tremendas ganas locas de correr hacia ti, de gritarle al mundo entero que te quiero, que tú eres lo que quiero, que el resto del mundo me da igual. Sólo somos TÚ y YO, dos pequeñas personas, rodeadas de otras tantas iguales a nosotras, pero que somos a la vez completamente diferentes, nadie puede llegar a quererse como nosotros, por qué somos la excepción a la regla, por qué somos TÚ y YO y no otras personas, por qué somos Carlos y Laura, Laura y Carlos, pero no Marcos y María.
Cuando pensaba que todo estaba perdido, que no tenía felicidad, apareciste tú. Y si alguien me hubiera preguntado si me imaginaba contigo, hubiera dicho que no, desde un primer comienzo, pero me habría equivocado por completo. Y ¿sabes por qué? Porqué ahora estoy segura de que tú eres para mí y yo soy para ti. Porqué no me haces feliz al 100%, sino al 110%. Porqué tus besos me proporcionan cariño, tus miradas me proporcionan seguridad, tus caricias me proporcionan pasión, tú me provocas fuego ardiente. Y no voy a cambiar esto por nada, me niego a perderte, a dejarte ir, a que este bonito amor, esta bonita relación fugaz termine.
Por qué somos uno, somos tú y yo para siempre. Per sempre, eso es lo que somos, juntos siempre.

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