"Los besos se tornan más profundos. Nos sumergimos el uno en el otro. Es como la primera vez que nos besamos: con apremio, con vehemencia. Él me dijo que me deseaba, y lo curioso, es que yo le deseaba a él."
jueves, 20 de mayo de 2010
Hojas otoñales
Las hojas iban cayendo de los árboles. Hojas marrones, amarillentas, rojizas y anaranjadas, de todos los colores otoñales. El sol ya caía por detrás de la montaña, y empezaba a soplar el viento algo más fuerte que durante el día. Caminaba por esos grandes prados, viendo pasar a la gente que ya se iba a sus casas, pero me paré un segundo para admirar una escena preciosa, una escena llena de amor y pasión. Siempre he creído que el amor entre dos parejas nunca se va, por mucho que pasen y pasen los años, y allí estaban, dos ancianos de unos 70 años, los dos sentados en la hierba encima de un mantel, parecía que hubieran hecho un picnic al mediodía y ahora estaban los dos abrazados viendo el atardecer, esa caída del sol tan bonita que convierte el azul del cielo en tonos rojizos. El hombre se levantaba y se quedaba de pie mirando a su esposa con una sonrisa en la cara, entonces la ayudaba a levantarse cogiéndola de la mano y al mismo tiempo atrayéndola hacia si. Y en ese movimiento la abrazaba, la abrazaba con fuerza como si fuera su último abrazo mientras le brotaban lágrimas de sus preciosos ojos. La mujer parecía notarlo porque intentaba separarse pero antes de conseguirlo, él ya se había secado las lágrimas y le sonreía. Después de ese gran abrazo, él la cogió por la mano dirigiéndose así hacia lo que supuse que era su casa, su pequeño hogar.
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