"Los besos se tornan más profundos. Nos sumergimos el uno en el otro. Es como la primera vez que nos besamos: con apremio, con vehemencia. Él me dijo que me deseaba, y lo curioso, es que yo le deseaba a él."
miércoles, 9 de junio de 2010
El pelo lacio le caía por la cara, no se le podía apreciar esos bonitos y grandes ojos, esos labios carnosos que yo siempre anhelaba besar, ni esa nariz pequeña y bonita. Me preguntaba una y otra vez por que esa mañana estaría así, apoyada en sus brazos situados encima de la mesa, observando fuera de la ventana, pero su mirada no tenía un punto fijo, era como si estuviera admirando algo que los demás no podíamos ver, como si permaneciera mirando al infinito. Ese día llovía, y parecía que sus estados de ánimo iban ligados a ese horrible y triste día. Se levantó y pude darme cuenta de que le brotaban pequeñas lágrimas de los ojos, pero solo yo lo noté. Pidiendo permiso salió de la clase, y por un momento quise ir detrás de ella, pero no me atreví.
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