martes, 8 de junio de 2010

Extraña sensación...

Sentía la luz de la luna iluminándome la cara, pensé que eso no podía ser, porque en mi habitación no había una sola ventana por la cual pudiera entrar ese rayo de luz, y entonces noté que no estaba en mi cama, sino que me encontraba entre hojas, entre hojas otoñales secas, o eso era lo que aparentaba ser. Entonces abrí los ojos, me encontraba en un sitio muy familiar para mí, pero no sabía reconocerlo, en plena noche todo parecía distinto, hacía frío y realmente tenía miedo. No podía entender cómo había ido a parar allí. Me miré las manos y tenía arrugas en ellas, no sabía el porqué de mirarme las manos, pero tenía un mal presentimiento.
Entonces la vi, una niña pequeña que correteaba en plena luz de la noche, toda abrigada, me fijé en ella y me di cuenta, esa niña, esa pequeña y juguetona niña era yo. Ahora me acordaba, eran las ruinas de mi pueblo, donde yo siempre iba porque me hacía sentir protegida, tanto por la noche como por la mañana. Era un sitio diferente, oías los pájaros cantar, notabas el viento en la cara, todo era especial. Pero en ese momento algo extraño pasó, ya no era una niña pequeña, sino que ahora debía tener unos 18 años y parecía segura de estar allí, en cambio ahora me siento sola, triste y desamparada, en manos del mundo. Fue en ese momento cuando me pregunté: si estoy yo aquí, y mi yo en pequeño, y no tan pequeño, está aquí, ¿Cuál de las dos es la real? Entonces otra vez, ya no tenía 18 años, ahora ya era mayor, y seguía creciendo, pero siempre me encontraba allí, en el mismo sitio. Fue en ese momento cuando empecé a asustarme, retrocedí hasta el punto de caerme por la montaña, iba cayendo y parecía no llegar nunca al pie de la montaña, iba dándome golpes en la cabeza, en las piernas, en los brazos, en todo el cuerpo, y lo curioso era que no me dolía nada. En ese justo momento vi el final y me asusté, cerré los ojos y, al abrirlos, me dí cuenta de que todo había sido una pesadilla, un terrible y horrible sueño, que a la vez no había sido tan terrible, sino que había resultado ser un bonito sueño, o mejor dicho un bonito recuerdo.

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